Trabajadora de Correos en la islade Tenerife, costurera de los carnavales de Buenavista y estudiante tardía de Derecho y Letras, esta escritora española aprovechó el impasse de la pandemia para reconsiderarse y fue así como decidió irse a estudiar letras a Valencia. Allí, le sugirieron redactar un trabajo acerca de un lugar donde ella nunca hubiera estado,y eligió Valencia. Su interés por la historia de la ciudad pudo así desenvolverse en un entorno con un pasadoárabe, plagado de recovecos donde los misterios y las voces se ocultan.
El estudio le permitió traducir por escrito historias que la perseguían desde mucho antes. Su experiencia como transmisora de mensajes, cartas y encomiendas está reflejada en un libro que comienza en un sitio y continúa en otro. Jóvenes valencianos, frías arenas en el desierto de Yemen: la virtud de Teneca es demostrar que todo está relacionado. Que el origen de toda cultura tiene un punto en común y que si uno se deja hechizar por la fascinación del relato, todo es posible.